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23 agosto, 2012

Osvaldo Andrade: “Tenemos que construir una coalición que se ponga a la altura del liderazgo de Bachelet”

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La alta popularidad de la ex presidenta Michelle Bachelet, instalada como la mejor opción presidencial para las elecciones de 2013 de acuerdo a la última encuesta CEP, mantiene tranquilo al presidente del PS, Osvaldo Andrade. Sin embargo, la mala evaluación que mantiene la Concertación, que llega sólo a 14%, genera dudas sobre cuáles serán los partidos con los que Bachelet podría gobernar. Así, el diputado por Puente Alto  se hace cargo de esta preocupación y asegura que la única forma es potenciar el trabajo programático de la oposición, y agrega que, pese a su baja aprobación, los partidos no son prescindibles a la hora de gobernar.

Los resultados de la última encuesta CEP dan cuenta de una desaprobación importante en la gestión de la Concertación, ¿cree que es hora de realizar una autocrítica para recuperar la confianza de los electores?
Bastaría leer el documento del 5 de octubre para asumir la autocrítica. El primer párrafo del documento se refiere a la severa autocrítica que hacemos respecto de aquellas cosas que nos sentimos orgullosos y de aquellas que nos sentimos francamente en deterioro y eso no ha cambiado. Nosotros estamos muy orgullosos de los 20 años de gobierno, pero también tenemos que reconocer que hubo momentos y situaciones en las cuales nos equivocamos y nos pusimos del lado de los abusadores. Yo no sé si esa severa autocrítica es suficiente para expresar lo que ha sido nuestro balance al respecto.

Dirigentes del bloque han planteado la necesidad de iniciar una nueva coalición, ¿cuáles son los pasos a seguir para actuar de una forma inclusiva y pasar de la Concertación a la oposición?
Darle más carácter y unidad a la oposición. Es imposible pensar en una coalición más amplia, más convocante, más representativa sino tenemos la mínima capacidad de actuar unidos como oposición. Tener un candidato único en todas las comunas del país es un avance en esa dirección. Votar separadamente en proyectos importantes del gobierno es un retroceso. Hay que convenir una vocación unitaria más nítida y esa es tarea nuestra.

Pero ya ha pasado bastante tiempo desde que plantearon esta estrategia, que finalmente no ha logrado materializarse, ¿no siente que están contra el tiempo?
Me habría gustado que hubiera sido desde siempre, pero aquí hay dos alternativas. Uno lo abandona o persiste en ellas y como pienso que es algo importante de lograr voy a persistir en ese esfuerzo.

¿La baja aprobación y la evidente descoordinación del bloque, sumadas a los malos resultados en la CEP podrían afectar la llegada de Bachelet?
No hay ninguna razón para que eso ocurra. El problema no es de la presidenta. El problema es de la Concertación y, en consecuencia, la tarea que hay que realizar es obvia: tenemos que construir una coalición que se ponga a la altura del liderazgo de Bachelet. Esa es una tarea que tenemos que desarrollar los presidentes de partidos y también los liderazgos de cada partido.

¿Hay un plazo límite para esta tarea?
Cuanto antes.

Si la Concertación tiene tan bajo apoyo, ¿con quién va a gobernar Bachelet? ¿Se podría replicar el “primer tiempo” del gobierno de la ex presidenta cuando intentó alejarse de los partidos políticos?
Los partidos son parte del sistema democrático, por lo que sería muy extraño que una persona que aspira a dirigir una nación prescinda de los instrumentos que este país tiene para permitir que la democracia se desarrolle. Lo que sucede es que como los partidos parece que somos un conjunto de leprosos, todo el mundo anda intentando disfrazarse y de abdicar esa condición, pero no es el caso de los socialistas. Nosotros en esto tenemos convicción: los partidos no sólo somos necesarios, sino que somos importantes. Otro tema es que hay que introducir modificaciones, que hay que mejorar aspectos. Los problemas de la democracia no se resuelven eliminando los actores democráticos, los problemas de la democracia se resuelven fortaleciendo a los actores de la democracia; fortaleciendo a la ciudadanía, a las coaliciones y a los partidos.

¿Existe preocupación en el bloque por el hecho de que no hay nuevos liderazgos capaces de reemplazar a Bachelet si es que ella decide no regresar?
Cuando uno tiene una candidatura que si las elecciones fueran este domingo ganaría en primera vuelta, no entiendo por qué uno debe preocuparse que no hayan otros liderazgos.  Si uno tiene un conjunto de problemas en este país y tengo una doctora que puede resolverlos, pero además me quieren obligar a que piense en otro doctor es lo más extraño que he escuchado en mi vida.

En este escenario entonces, ¿las primarias sobran?
No, porque las primarias no sólo constituyen un compromiso sino que además a mi me parece que es un ejercicio muy legitimo de resolver una contienda. Pero le agrego algo más, creo que el conjunto de reformas que hay que introducir en el próximo periodo de gobierno son de magnitud mayor. La crisis del sistema político chileno es contradictorio con otros parámetros que hablan muy bien de Chile, entonces ahí hay un tema que hay que resolver. Y para ese propósito las primarias son sumamente coherentes, de forma tal de resolver los problemas previos en una consulta ciudadana, facilita que lleguemos con un candidato o candidata muy legitimados a la primera vuelta.

¿Quiénes deben participar en las primarias?
Todos aquellos que, sintiéndose parte de la oposición, tienen la convicción de que hay que derrotar a la derecha. Quienes asuman un par de compromisos básicos; una vocación de respetar los resultados, por lo que se entiende que serán vinculantes y una mínima disposición programática básica. Entiendo que debiéramos también construir un marco de ideas que sean las que se encarnen en la candidatura que le vamos a proponer al país, y, creo, que la primaria es un buen momento también para una elaboración en ese sentido. La invitación está abierta y, sobre todo, si genuinamente queremos derrotar a la derecha e instaurar un nuevo período, no como un quinto gobierno de la Concertación, sino un gobierno en un nuevo ciclo político, que tiene que luchar contra la desigualdad y el abuso, cosa que no es fácil, y que requiere de reformas bien sustantivas. Si es así, se requiere un liderazgo que ojalá tenga mucha legitimidad, y si la primaria ayuda en eso, bienvenida.

 

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