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21 noviembre, 2012

PS condiciona reelección parlamentaria para evitar díscolos

Osvaldo Andrade

La mañana del lunes 12, el presidente del PS, Osvaldo Andrade, acuñó una frase que repetiría varias veces en los siguientes días: “Un Parlamento para Bachelet”.

La frase fue el sustento del acuerdo suscrito con la mesa directiva del PPD que fue sellado esa mañana en un encuentro en la sede de ese partido, en calle Santo Domingo.

Si bien la cita era considerada clave para adelantar una estrategia conjunta para la campaña de la ex Presidenta Michelle Bachelet en las primarias opositoras, el tema de la conformación de una plantilla parlamentaria con miras a sustentar un eventual segundo mandato de la ex jefa de Estado se transformó en un objetivo prioritario para la directiva socialista.

El mensaje que transmitió Andrade al PPD y que planteó también el jueves de la semana pasada en la reunión que sostuvo con la mesa DC -así como en conversaciones informales con el timonel del PC, Guillermo Teillier-, fue claro: tan importante como la consolidación de una candidatura única de la oposición y la elaboración de un programa de gobierno, es la configuración de un equipo de diputados y senadores comprometidos con un nuevo proyecto.

La ofensiva del jefe del PS apunta a contener las dificultades que significan para el bloque la existencia de los llamados parlamentarios “díscolos”, fenómeno que ha frenado los intentos de la coalición por dar señales de unidad y que -no pocos- responsabilizan de la derrota presidencial de 2010.

A ello se agrega la exigencia de la propia ex Mandataria, quien ha enviado mensajes en orden a que una eventual repostulación debe darse en un escenario de disciplina interna.

Compromiso escrito

Anticipándose a una negociación que se prevé compleja para la oposición, tanto por el interés de los partidos por aumentar sus plantillas, como de la inclusión de nuevas colectividades como el PC, Andrade ha propuesto a sus pares dos criterios básicos.

En primer lugar, aumentar el nivel de competitividad de los candidatos y, en segundo término, exigir la firma de un compromiso, tanto de los que van a la reelección, como de los nuevos aspirantes, de que entregarán un respaldo cerrado a las iniciativas del eventual nuevo gobierno.

“Significa un compromiso básico, es decir, que los parlamentarios que salgan reelectos y los que concursen, y ellos más que nadie, asuman que hay un compromiso de respaldo a la presidenta y al gobierno”, explicó Andrade.

Fuentes del PS sostuvieron que estos criterios implican, incluso, ante una negativa, la posibilidad de evaluar y bloquear la reelección de los actuales parlamentarios.

“Vamos a tener que evaluar cada distrito en particular, cada circunscripción en particular, para que estas cosas se puedan materializar”, insistió el timonel socialista.

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