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22 abril, 2016

Palabras del Presidente de la H. Cámara de Diputados, don Osvaldo Andrade Lara, en el funeral de Estado del ex Presidente de la República, don Patricio Aylwin Azócar

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Santiago, 21 Abril de 2016

No por natural e inevitable deja de conmoverme profundamente el fallecimiento del ex Presidente don Patricio Aylwin Azócar, sentimiento que con seguridad es compartido por todos nosotros y por nuestro pueblo que vio en él a un hombre investido de gran dignidad, genuina vocación de servicio público, comprometido con el respeto a los derechos fundamentales de las personas y de intachable conducta ética.

La trayectoria pública de don Patricio lo sitúa entre los grandes demócratas de nuestra patria. Sus profundas convicciones republicanas y democráticas, lo llevaron a actuar, aun cuando fue un tenaz opositor del Presidente Salvador Allende, siempre de cara al país, dialogando en los momentos más complejos de aquellos días, en que todo parecía no tener salida y la tragedia se sentía en el ambiente.

Fue así como don Patricio Aylwin y el Presidente Allende, junto a otros dirigentes de la democracia cristiana, intentó hasta los últimos momentos encontrar una salida a la crisis de 1973. Lamentablemente ya nada era posible y el país se vio enfrentado a una cruenta dictadura que perduró por diecisiete años.

Sus profundas convicciones filosóficas y políticas lo llevaron, prontamente, a levantar su voz para enfrentar el régimen dictatorial impuesto y defender la dignidad de los que hasta hacia poco habían sido sus detractores.

Don Patricio supo rápidamente los efectos que el golpe de Estado traería a Chile. Ello lo vio en las dolorosas repercusiones políticas y humanas que afectaban a muchos de sus colegas del parlamento, del mundo universitario, de la política nacional, incluidos a varios de sus camaradas y; especialmente, lo que estaba ocurriendo con los partidos de izquierda, los que eran perseguidos, encarcelados, torturados y aniquilados. Otros tantos desaparecidos.

Don Patricio fue artífice, junto a otros, de la estrategia de derrotar a la dictadura haciendo uso de su propia trama institucional. Tesis que logró imponer como estrategia única de la oposición y que, mediante el triunfo del NO en 1988, permitió iniciar un proceso de transición y de democratización de nuestro país.

Por ello tenía legitimidad intelectual, política y social para encabezar el primer gobierno de transición a la democracia luego de 17 años de dictadura, y lo hizo en circunstancias muy complejas y difíciles, en que todo el lastre institucional de la dictadura obstaculizaba cada paso hacia la verdad, la redención social y la tranquilidad de los espíritus. Ese es, en buena parte, mérito de él y de su envergadura ética, pública y política.

Treinta años sin parar, hasta 1995 en que ya se retira de la vida pública, pero continuó ligado a los gobiernos de la Concertación, como la reserva moral de nuestra democracia y testigo privilegiado de más de 50 años de vida política nacional.

Para los chilenos de todas partes, para sus camaradas de partido y para todas las fuerzas democráticas de Chile, es una pérdida muy sentida por los valores que representó, por su aporte al país y porque son pocos los hombres de esa generación que quedan con nosotros.

Una generación brillante de hombres públicos que defendieron sus ideas e ideales con fuerza y resolución. Allí están Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende, Radomiro Tomic y Clodomiro Almeyda, entre otros, los que intentaron concretar sus ideales políticos con convicción desde la institucionalidad de la República, siempre teniendo por horizonte hacer de Chile un país mejor, más justo, solidario y más libre.

Amigo, amiga el día de ayer estuvo presente he hizo guardia un momento el exsenador y exsecretario General del Partido Socialista, compañero Carlos Altamirano.  En su conversación con el suscrito y con el senador Andrés Zaldívar dijo “me equivoque”.

Ayer camaradas y compañeros avanzamos definitivamente en el reencuentro entre la izquierda y el centro.  La historia hará su balance.

Hombres como don Patricio Aylwin merecen nuestro más sincero y sólido reconocimiento por su vida pública dedicada al servicio de sus ideales políticos, por su humanidad, por su preocupación permanente por los otros, por la contundencia de su ejemplo ético, por la inteligencia política de saber cómo, cuándo y dónde y por su apego irrestricto a las instituciones de la democracia y el respeto a los derechos humanos de sus compatriotas.

Por eso cuando cunde el desánimo, el desafecto, cuando cunde la confusión, cuando nos aflora la falta de unidad, cuando la hoja de ruta no siempre está clara. Cuando vemos tanta desigualdad. Cuando vemos la importancia que ha adquirido el dinero en la acción política y como enfrentamos ese flagelo, miremos a Patricio Aylwin, miremos a Eduardo Frei, miremos a Allende, miremos Almeyda.

No tengo el don de la fe, pero se que estarán juntos, estando atentos para cuando los miremos, y después hagamos la tarea.

Como socialista, como Presidente de la Cámara de Diputados, pero sobre todo como chileno, rindo mi más sincero y profundo homenaje a don Patricio Aylwin Azócar.

Y no olviden, mirémoslo y hagamos la tarea!!!.

 

Muchas Gracias

 

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