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2 septiembre, 2016

Diputado Osvaldo Andrade: “Si estamos de acuerdo que la derecha no gobierne, por qué no vamos a conversar con Boric y Jackson”

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Por estos días, el Presidente de la Cámara de Diputados está preparando el documento de reflexión que  dará el puntapié inicial a una “nueva” corriente dentro del PS. El texto, según el parlamentario, será una invitación hacerse cargo de la crisis de confianza en política y el rol que debe jugar su colectividad en la proyección de la Nueva Mayoría y el Gobierno.

Tras la CEP, algunos sectores de la NM pidieron un “golpe de timón”. ¿El Ejecutivo ha sabido leer bien esta mala evaluación?

-La CEP es demoledora con el sistema político no con el Gobierno o con los partidos, es con el sistema. Creo que no hay nadie en condiciones de plantear que otros se tengan que hacer cargo o que otros tienen que leerlo bien, porque todos tenemos que leerla. Hay que tener un poquito de pudor en la crítica y hacernos cargo en lo que nos corresponde a cada uno. Creo que hay una noción de cuáles son los fundamentos de las movilizaciones o lo que expresa la CEP. Esta irritabilidad con el sistema político es el diagnóstico más evidente. Lo que no se ha hecho es la discusión de cómo lo enfrentamos, de cómo lo hacemos para recuperar la confianza del sistema político. Esa conversación no se ha hecho. Y, la solución no es tan fácil como decir que con un cambio de gabinete se soluciona esto. Eso sería de un simplismo completamente desafortunado.

¿Existe inamovilidad por parte de La Moneda?

-Pueden haber muchas ideas,  pero esas ideas hacen sentido cuando hay una masa crítica que las sostenga. Yo creo que esa captura no se realizado. Necesitemos un cuerpo político que se haga cargo de ellas y ese cuerpo político está en entredicho, uno porque la colación no se reconoce como tal y más anuncia su término que su proyección. Lo otro es que la relación entre Gobierno y coalición no es lo suficientemente fructífera como para constituirse en la masa crítica que respalde las iniciativas.

Pero este trabajo es difícil cuando el PC y laDC están en tensión permanente, por la continuidad el bloque o la profundidad de las reformas.

-Las dificultades de la NM no son entre la DC y el PC. Eso es una forma errada de ver las cosas, porque simplifica el problema. Cuando uno ve en el Congreso en ciertos proyectos de ley en que las polaridades están en el mismo partido y no entre partidos, se deshace esta teoría. No nos equivoquemos. Esto no es si prescindimos de uno, se arreglemos el problema. El problema es que no tenemos la misma convicción en la NM y por eso lo único que hablamos es de su término. Algunos para ponerle fecha y otros para tratar de que no termine.

¿Cómo se logra armar esa carta de ruta en la NM?

-Propongo que nos pongamos de acuerdo de qué vamos hacer de aquí al fin del gobierno. En qué estamos de acuerdo y en consecuencia a qué nos comprometemos, pero así machito. La NM tiene que pensar más allá del Gobierno y tiene que pensar si ledamos proyección o le ponemos una lápida, de una vez por todas. Eso implica discutir el tema presidencial, programático y parlamentario. Tercero, tiene que resolver si hay perspectiva de ampliación o quiere achicarse. Por ejemplo, si estamos todos de acuerdo que es malo que la derecha gobierne Chile, por qué no vamos a conversar con el movimiento de  Gabriel Boric y Giorgio Jackson para tratar de evitar que eso ocurra. No digo que nos constituyamos en una sola imagen o conglomerado, pero por qué no conversar. Si es genuino de un lado y otro que es malo que la derecha gobierne a Chile. Yo no digo con esto que Boric y Jackson nos reciban con los brazos abiertos, pero por qué no intentar la conversación. Por último el que no quiera conversar que asuma su responsabilidad y que suma el riesgo que la derecha gobierne.  A eso me refiero con gestión política.

Sin embargo, ellos han sido críticos y han cerrado la puerta a la Nueva Mayoría.

-Sí, pero antiguamente uno escuchaba a la DC que con el PC ni a misa y mire cómo terminamos. Los desafíos son interesantes en la medida que son difíciles, si son fáciles no valen la pena.

Hizo público su alejamiento de la Nueva Izquierda que lidera Camilo Escalona y sus deseos de formar un nueva corriente. ¿Esa será su plataforma para volver a la presidencia del partido?

-Estoy trabajando en la idea en que el PS se haga una reflexión y una invitación. La situación política está lo suficientemente grave para hacernos cargo y en eso el PS tiene un rol insustituible, que no puede eludir. Sobre la base de eso, estoy invitando a una reflexión y sí parece que coincide con un número importante de militantes. Eso no significa que estoy pensando en un lote. Estoy pensando en una genuina corriente de opinión dentro del PS que logre socializar este enfoque y que ojalá sea lo más amplia posible.

¿Pero es un hecho que le gustaría volver a liderar el PS?

-Nunca he negado que para mí es un honor dirigir el PS y a uno le gusta los honores. Reconozco que ser presidente de un partido es muy desgastante y muy duro, pero creo que la magnitud del problema sugiere que hagamos un esfuerzo muy colectivo y créame que hay mucha gente interesada en acompañarme en este esfuerzo.

Como ex ministro de Trabajo, ¿cuál es su evaluación del proceso que ha comenzado la Presidenta en materia de pensiones?

-Es interesante que la Presidenta no niegue en absoluto ni acepte absolutamente las alternativas. Mis críticas son: que esto no es más AFP ni volver al reparto, esto es un nuevo sistema de pensiones. Y le agregaría algo, en lo que estoy en minoría, un nuevo y único sistema de pensiones. Lo que hizo más aguda la percepción de la gente, es lo privilegios que tienen algunos sistemas de pensión. Y lo segundo, es que hay ver las cosas en el mercado de trabajo, la crisis del sistema de pensiones es el reflejo de un sistema laboral completamente contradictorio. El sistema de pensiones se hizo para un trabajador que en Chile no existe.

 

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